Complicidades: Ignacio Torres Valencia, periodista

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IGNACIO

Esta es una serie de aproximaciones en tres tiempos a la obra (artística, literaria, periodística, audiovisual, sonora) de creadores que acepten un encuentro conmigo en este espacio titulado Complicidades. La dinámica es esta: los invito a enviarme una pieza o un texto en formato digital acompañado de un párrafo en el que resuman título y contexto en que se creó. Yo le escribo un Proemio al que seguirá la Voz del creador y la Obra en sí. Sea esta una conversación emocionante, emotiva y fructífera que a su vez sea abrazo

PROEMIO

Dicen que Niccolo Paganini (1782-1840) le vendió su alma al diablo para obtener su virtuosismo en el violín. Rumores en torno a personajes legendarios. Unos más imaginativos que otros. O quizá no sean rumores. Ignacio Torres Valencia (Michoacán, 1984) recurre a los ritmos del genovés para encarar, con furia, no a los creacionistas (¡oh, sorpresa!) que leen a pie juntillas la Biblia donde Dios habría creado al hombre y de este a la mujer, la dualidad “natural” cuya defensa ha desatado durante siglos persecuciones y violencia; sino a los evolucionistas. ¿Por qué? ¿Intuye que la selección natural y la adaptabilidad ignoran (¿condenan?) el placer que es la gran recompensa de la cópula entre personas del mismo sexo ajenos a la reproducción? ¿Esa burla a Darwin es una provocadora zarandeada a la ciencia? ¿O es sólo un juego para enfrentar a Dios con el diablo, a la ciencia con la religión, al amor con el placer descarnado? ¿Es una visión alterna de la teoría de la evolución? ¿Una evolución queer? Ignacio es periodista. Ha publicado narrativa (“Los olvidados de la esperanza”, Premio Michoacán de Literatura). Me alegra que se haya aventurado al terreno más desafiante de todos, el de la poesía, y desde una voz asimismo retadora, altiva, provocadora. Gozosa. Que haya liberado a ¿su yo mefistofélico?

LA VOZ DE IGNACIO

Este texto, como muchos otros, surgió de una promesa incumplida y la necesidad de concretarla, aunque fuera por cuenta propia. Eso que no fue es ahora este texto que, si tiene suerte, alguien lo considerará poético. Estudié periodismo y desde hace más de una década me he dedicado a trabajar con la palabra escrita, principalmente. Creo que, en general, la gente no toma conciencia del poder de la palabra y las lanza como dardos, bombas o pétalos de rosa sin pensar en el resultado cuando caigan.

LA OBRA

EVOLUCIÓN A RITMO DE PAGANINI

Por Ignacio Torres Valencia

 

Moscas copulando a ritmo de Paganini
Mares defecados
Rizos enredados de mentiras
Ojos profundos de abismos y mantarrayas.
Sonrisas prendidas con alfileres
En el esfínter de Darwin.

Perros copulando a ritmo de Paganini
Aullidos placenteros
Mordidas que recomponen
Esfínteres martirizados con orgasmos y alfileres.
Aullidos placenteros
Que aumentaron la distancia.

Macacos copulando a ritmo de Paganini
Cabellos trenzados de promesas
Pelos hirsutos de abandono
Árboles transfigurados en camas
Que pagaron vasallaje con solitarias sábanas mojadas.
Esfínter sin evolución
Que se regocija en su martirio.

Tú y yo copulando a ritmo de Paganini
Pelos hirsutos de placeres que no fueron
Sábanas mojadas de promesas
Espaldas secas de polución fecunda.

Tú y yo copulando para burlarnos de Darwin
Esfínter equivocado
Evolución de los deseos
Involución de nuestra especie.
Teoría burlada que se burla de nosotros
A ritmo de Paganini.

 

 

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